50 Aniversario del Tratado de Tlatelolco

Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.

 

DEPARTAMENTO DE ESTADO DE LOS ESTADOS UNIDOS

Oficina del Portavoz

Para publicación inmediata

Para el Tratado de No Proliferación Nuclear. Todas estas zonas libres de armas nucleares se negociaron mediante acuerdos libremente concertados entre los Estados de la región afectada, principio que consagran las directrices de la Comisión de Desarme de las Naciones Unidas de 1999 sobre la zona libre de armas nucleares. Este enfoque práctico y realista ha mejorado la paz y la seguridad mundiales y regionales y ha fortalecido el régimen mundial de no proliferación nuclear.

Estados Unidos ha sido un firme partidario del Tratado de Tlatelolco desde su creación. Estados Unidos hacen parte de ambos Protocolos del Tratado. Como tal, Estados Unidos se ha comprometido a no utilizar ni amenazar con utilizar armas nucleares contra otros firmantes del Tratado ni a contribuir al incumplimiento de las obligaciones impuestas por el Tratado, ni a realizar pruebas, fabricar, almacenar o desplegar armas nucleares en territorios estadounidenses dentro de los límites territoriales de la zona.

Declaración de MARK TONER, PORTAVOZ INTERINO

13 de febrero de 2017

50 Aniversario del Tratado de Tlatelolco

Hace cincuenta años, el 14 de febrero de 1967, se firmó el Tratado de Tlatelolco. Este importante Tratado llevó al establecimiento de una zona libre de armas nucleares en América Latina y el Caribe, el primer acuerdo para prohibir las armas nucleares en una zona habitada. Tlatelolco  abrió el camino para otras zonas similares que ahora abarcan 114 países en otras cuatro regiones del mundo, así como

El Tratado de Tlatelolco también reconoce la importancia de que la Agencia Internacional de Energía Atómica establezca salvaguardas para verificar que los Estados miembros cumplen sus compromisos de utilizar la energía nuclear con fines pacíficos, e instamos a los Estados de la región y de otros lugares a que adopten el nivel más alto de salvaguardas de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

Al mantener a América Latina y al Caribe libres de armas nucleares y establecer un modelo para que otras regiones lo sigan, el Tratado de Tlatelolco sirve de modelo internacional para limitar los riesgos de una guerra nuclear y afianzar la no proliferación nuclear regional. Agradecemos la sabiduría de sus redactores de hace cincuenta años y nos dedicamos a trabajar unidos para seguir adelante con su propósito.

 

(version en inglés) 

U.S. DEPARTMENT OF STATE

Office of the Spokesperson

For Immediate Release

Statement by MARK TONER, ACTING SPOKESPERSON

 

February 13, 2017

50th Anniversary of the Treaty of Tlatelolco

Fifty years ago, on February 14, 1967, the Treaty of Tlatelolco opened for signature. This landmark Treaty led to the establishment of a nuclear-weapon-free zone in Latin America and the Caribbean, the first agreement to prohibit nuclear weapons in a populated area. It paved the way for other similar zones that now cover 114 countries in four other regions of the globe, as well as the Nuclear Non-Proliferation Treaty. All of these nuclear-weapon-free zones were negotiated on the basis of arrangements freely arrived at among the States within the region concerned, a principle affirmed by the 1999 United Nations Disarmament Commission guidelines on nuclear-weapon-free zone. This practical and realistic approach has enhanced global and regional peace and security and strengthened the global nuclear nonproliferation regime.

The United States has been a strong supporter of the Treaty of Tlatelolco from its inception. The United States is a Party to both of the Treaty’s Protocols. As such, the United States has committed not to use or threaten to use nuclear weapons against the Treaty Parties or contribute to the violation of the Treaty’s obligations, and not to test, manufacture, store or deploy nuclear weapons in US territories within the zone’s territorial limits.

The Treaty of Tlatelolco also recognizes the importance of the International Atomic Energy Agency in applying safeguards to verify that states are abiding by their commitments to use nuclear energy for peaceful purposes, and we urge all States in the region and elsewhere to adopt the highest level of standards for International Atomic Energy Agency safeguards.

By keeping Latin America and the Caribbean free of nuclear weapons and establishing a model for other regions to follow, the Treaty of Tlatelolco serves as the international model for limiting the risks of nuclear war and strengthening regional nuclear nonproliferation. We celebrate the wisdom of its drafters fifty years ago, and rededicate ourselves to work together to build on its promise.