El Compromiso de Estados Unidos con el Hemisferio Occidental

Departamento de Estado de los Estados Unidos
Oficina de la Portavoz

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Para su publicación inmediata                                     1 de febrero de 2018

DECLARACIONES

 Secretario de Estado Rex Tillerson

El compromiso de Estados Unidos con el Hemisferio Occidental

1 de febrero de 2018

Universidad de Texas en Austin

Austin, Texas

**Sin editar/borrador**

SECRETARIO TILLERSON: Gracias. Gracias. Muchísimas gracias. Y gracias Greg, por esa cálida y generosa presentación, invitándome a volver a hoy a casa. Y quiero agradecer a quienes en el Centro Clements de Seguridad Nacional y el Centro Robert Strauss para la Seguridad y el Derecho Internacionales organizaron este evento.

Como señaló Greg, hoy se cumple un año desde que asumí como secretario de Estado. Hace un año, en esta fecha, ingresaba en el Departamento de Estado, pisaba el vestíbulo de esa institución, y tuve mi primera oportunidad de entablar una conversación con mis nuevos colegas y amigos en el Departamento de Estado sobre cuestiones que son importantes para mí y los valores que pretendía llevar al Departamento de Estado. Y ha sido un año muy activo y vertiginoso, pero realmente es muy agradable poder celebrarlo con amigos en casa. Así que es para mí un placer estar en este lugar.

Sin duda, es siempre un enorme placer y un honor poder hablar en tu alma mater, la casa de estudios a la que uno asistió, y en particular, una institución que es sede de la Biblioteca Presidencial de uno de los texanos más ilustres que se desempeñó en Washington.

Como algunos de ustedes saben, LBJ lamentaba lo que consideraba era un enfoque elitista de la Costa Este en materia de política exterior. Dijo en una oportunidad: “No creo que jamás se reconozca nada de lo que hago en cuando a relaciones exteriores, sin importar el éxito que consiga, pues nunca asistí a Harvard”. (Risas).

Yo tampoco lo hice. Y, peor aún, soy ingeniero. (Risas). Pero tengo algo a favor que no tenía LBJ: él no estudió en la Universidad de Texas. (Risas).

He señalado antes que esta Universidad me marcó de numerosas formas, en lo personal y en lo profesional. Tengo una anécdota interesante: cuando estaba en mi primer año en la banda Longhorn, un grupo de cerca de cien miembros de la banda viajó a Perú para una misión especial. Se había producido allí un grave terremoto, y había serios problemas de refugiados que llegaban desde las zonas montañosas hasta Lima. Y un grupo de texanos acudieron allí para ayudar a recaudar fondos y ayudar a hacer tomar concienciar sobre la situación.

Fue un viaje excepcional y, casualmente, fue la primera vez que saqué el pasaporte. Fui a la oficina de pasaportes, conseguí mi primer pasaporte, y el primer país que visité fue Perú, con la Banda Longhorn de la Universidad de Texas. Cabe destacar que fue un viaje muy exitoso. La banda tuvo gran éxito en Lima, y el embajador estadounidense en Perú incluso expresó consternación ante la posibilidad de que “The Eyes of Texas” (Los ojos de Texas) reemplazara a “The Star Spangled Banner” (“La Bandera tachonada de estrellas”) como himno oficial durante los eventos. Lamentablemente, fuimos a ese viaje después de perder en el Cotton Bowl (Tazón de Algodón), pero les aseguro que la banda Showband of the Southwest se ganó el corazón de los peruanos, se los aseguro.

Así que cuando pienso en las próximas semanas, cuando regrese a Perú, como parte de mi primera gira a varios países de América Latina como secretario de Estado, se siente un poco como cerrar un círculo.

Me enorgullece que hoy, el Instituto Teresa Lozano Long de Estudios Latinoamericanos de UT Austin, su Centro sobre México y la variedad de programas que ofrecen sigan contribuyendo a formar a estudiantes sobre esta importantísima región del mundo.

Este viaje se produce en un momento importante para el Hemisferio Occidental. Esta región diversa —que incluye a Canadá, México, América del Sur y el Caribe— es prioritaria para Estados Unidos por motivos que no tienen que ver sencillamente con nuestra proximidad geográfica.

Compartimos una historia y una cronología que están estrechamente ligadas. Nuestras naciones siguen reflejando el optimismo del Nuevo Mundo con respecto al descubrimiento ilimitado. Y por sobre todo, compartimos los mismos valores democráticos, que son centrales a nuestras convicciones, más allá del color de nuestro pasaporte.

Y por varias generaciones, los líderes estadounidenses han entendido que entablar relaciones con socios latinoamericanos y caribeños es una parte integral del éxito y la prosperidad de nuestra región.

En 1889, a instancias del entonces secretario de Estado James Blaine, los Estados Unidos auspició la Primera Conferencia Internacional de los Estados Americanos, que fue la antecesora de la actual OEA, u Organización de los Estados Americanos.

A comienzos del siglo XX, el presidente Teddy Roosevelt visitó Panamá, y esa fue la primera visita al extranjero de un presidente de los Estados Unidos en funciones.

Y durante la década de 1960, el presidente Kennedy creó la Alianza para el Progreso, un plan ambicioso para fortalecer la cooperación entre los Estados Unidos y el hemisferio y para, en sus palabras, “eliminar la tiranía en un hemisferio donde esta no tiene cabida”.

Hoy, compartimos esas mismas aspiraciones que los visionarios líderes que nos precedieron: eliminar con la tiranía y propagar la libertad política y económica en todo el hemisferio. Ahora que empieza el 2018, tenemos una oportunidad histórica de hacer justamente eso.

Hace unas pocas semanas en Vancouver, Estados Unidos organizó conjuntamente con nuestros homólogos de Canadá una Reunión Ministerial. Se reunieron 20 países para hablar sobre la amenaza global que representa Corea del Norte.

En abril, Perú será sede de la Cumbre de las Américas para destacar el compromiso de nuestra región en la lucha contra la corrupción.  Dos meses después, Canadá celebrará la 44ª Cumbre del G7. Y al final del año, los Estados del G20 se congregarán en Buenos Aires, que será la primera ciudad sudamericana en ser sede del evento.

Por ello y de muchas formas, 2018 es el año de la Américas. Muchos de los líderes mundiales estarán en este hemisferio y, por ende, todas las miradas del mundo se posarán en las Américas.

Por ello, hoy quiero remarcar tres pilares en materia de compromiso para impulsar la causa de la libertad en toda nuestra región durante 2018 y con posterioridad: crecimiento económico, seguridad y gobernabilidad democrática.

El hemisferio presenta un enorme potencial de mayor crecimiento económico y prosperidad. Avanzaremos a partir de la sólida base de cooperación económica con nuestros socios latinoamericanos y caribeños. Por ejemplo, Brasil es la mayor economía de la región, y la novena más importante del mundo. Los Estados Unidos es el segundo mayor socio comercial de Brasil, y en los últimos años el comercio bilateral alcanzó niveles sin precedentes, por un total superior a US$ 95.000 millones en 2015.

Los Estados Unidos mantiene Acuerdos de Libre Comercio con 20 países, 12 de ellos en el Hemisferio Occidental. Y cada año, los Estados Unidos concreta transacciones comerciales por bienes y servicios valuados en casi 2 billones de dólares con naciones de América Latina y el Caribe, que generan más de 2,5 millones de empleos aquí en el país. En vez de déficit comercial, tenemos actualmente un superávit comercial de US$ 14.000 millones con el hemisferio.

Pero hoy tenemos la posibilidad de mejorar nuestros lazos económicos y la prosperidad de los pueblos de este hemisferio.

Un paso importante para fortalecer la prosperidad y la integración económica de América del Norte es modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, o TLCAN

Yo soy texano, exejecutivo del sector energético, y también soy un ganadero. Entiendo cuán importante es el TLCAN para nuestra economía y la del continente. Pero no debería sorprendernos que un acuerdo implementado hace 30 años, antes de la era digital y la economía digital, y antes del surgimiento de China como segunda mayor economía mundial… no es sorprendente que el TLCAN necesite ser modernizado.

Nuestra aspiración es simple: fortalecer nuestra economía y la de toda América del Norte, para seguir siendo la región más competitiva y dinámica del mundo en términos económicos.

Valoramos la ardua labor de nuestros homólogos mexicanos y canadienses en estas negociaciones. La semana pasada terminamos la sexta ronda, y seguiremos trabajando para lograr un acuerdo modernizado en otra ronda programada para el próximo mes.

Generar mayor prosperidad integrando la riqueza de los recursos energéticos en el hemisferio es una oportunidad única en el mundo para las Américas.

En la última década, América del Norte ha liderado un resurgimiento energético.

Para 2040, se espera que América del Norte sume más producción petrolera a los mercados mundiales que el resto del mundo combinado, y una producción gasífera mayor a la de cualquier otra región en forma individual. El volumen de petróleo crudo, gas natural, productos de refinería y electricidad ya trasciende nuestras fronteras en ambas direcciones, y conduce a una mayor fiabilidad, más eficiencia y menos costos para los consumidores.

Nuestro continente se ha convertido en el motor energético del siglo, en gran parte, debido a la rápida expansión de la producción de gas natural y petróleo de baja permeabilidad (tight oil). Y, sin duda, gracias a los extraordinarios ingenieros, muchos de ellos formados aquí en UT.

El resto del Hemisferio puede usar la experiencia estadounidense como modelo. Anticipamos un futuro en el cual la conectividad energética desde Canadá hasta Chile pueda aumentar y aprovechar la integración energética en toda las Américas, y generar así mayor seguridad energética en el hemisferio y estabilidad para las economías en crecimiento.

América del Sur ha sido favorecida con abundantes recursos energéticos. Colombia, Perú, Brasil, Guyana y Argentina cuentan, en todos los casos, con ingentes recursos de petróleo y gas natural que no han sido suficientemente explotados. Estados Unidos tiene la intención de ayudar a nuestros socios a desarrollar sus propios recursos de manera segura y responsable, a medida que sigue creciendo la demanda de energía.

Perdón.

Nuestro comercio de energía en el hemisferio ya empieza a dar respuesta a esas necesidades: el 36 % de las exportaciones estadounidenses de gas natural licuado desde 2016 han tenido a América Latina como destino. Eso representa más que cualquier otra región del mundo.

Entre ahora y 2030, se espera que América Latina invierta al menos US$ 70.000 millones en nuevas plantas energéticas para posibilitar el crecimiento económico. Muchas de esas plantas funcionarán con gas natural. Y Estados Unidos debería ser un proveedor confiable de volúmenes significativos.

Al generar un sistema energético más flexible y sólido en nuestro hemisferio, podremos alimentar nuestras economías con energía asequible. Podremos sacar a más gente de la pobreza. Y lograr que nuestro hemisferio sea el núcleo indiscutido de la oferta mundial de energía. Apoyar y aprovechar esta oportunidad exige la apertura de más economías de mercado.

La apertura de mercados energéticos en México, por ejemplo, ha generado más inversión privada y competencia, y ha incrementado como nunca antes el comercio energético con Estados Unidos. Es una situación en la que todos se benefician.

Más al sur, nos estamos asociando con América Central para fortalecer su mercado regional de electricidad y modernizar su red de tendido eléctrico. Generar economías centroamericanas más sólidas reduciendo los costos energéticos es clave para lograr una América Central más segura.

Tenemos la posibilidad de generar una alianza energética que se expanda a todo el Hemisferio Occidental y redunde en beneficio de todos nuestros ciudadanos. No podemos permitirnos desaprovechar este momento.

Una transición hacia reformas económicas que estén más centradas en el mercado no se limita al sector energético. Argentina, con Macri como presidente, ha hecho esfuerzos monumentales por implementar reformas para abrir la economía del país y generar crecimiento para todos los argentinos. Su tasa de inflación, que tuvo históricamente valores elevados, finalmente está mermando. El PBI crece, impulsado por la inversión y la creciente confianza de los consumidores.

Y una semana después de que el Congreso de los Estados Unidos aprobara una emblemática política de reforma tributaria, los legisladores de Argentina también tomaron medidas para reformar su sistema impositivo. Todas estas iniciativas están convirtiendo a la segunda mayor economía de América del Sur en un terreno propicio para mayor inversión y crecimiento. Esperamos que más países sigan una senda similar, y contribuyan a que todo nuestro hemisferio crezca en un contexto de prosperidad.

Pero para que la prosperidad se arraigue, debemos crear las condiciones para la estabilidad regional.

El desarrollo económico y la seguridad se complementan de manera recíproca. Cuando las personas viven en un contexto de pobreza, una vida de delincuencia podría parecer la única oportunidad de subsistencia. La inmigración legal e ilegal aumenta a medida que las personas buscan oportunidades en otros sitios. Y las personas inocentes tienen mayores probabilidades de convertirse en víctimas de carteles de narcotráfico, trata de personas y corruptas autoridades de aplicación de la ley.

El enfoque adoptado por Estados Unidos es holístico, es decir, debemos abordar los temas de seguridad y desarrollo paralelamente. No puede esperarse que haya uno sin el otro.

La amenaza más inmediata para nuestro hemisferio son las organizaciones delictivas transnacionales. En su intento por ganar dinero y poder, estas organizaciones dejan tras su paso muerte y destrucción. A medida que se introducen personas, armas, opioides y otras drogas por contrabando, los agentes de aplicación de la ley y los civiles se convierten en el objetivo de agresiones.

Aquí, en nuestro país, los estadounidenses no necesariamente advertimos la violencia cotidiana que es tan común en otras partes de nuestro hemisferio. Sin embargo, la demanda estadounidense de drogas propicia esta violencia y el caos.

Reconocemos nuestro rol como el principal mercado de consumo de drogas ilícitas y la necesidad de adoptar enfoques comunes para superar estos desafíos. La epidemia de opioides que enfrentamos en este país es un reflejo claro y trágico de cuán interconectado se encuentra nuestro hemisferio. La violencia y las drogas no se detienen en nuestra frontera sur.

Por eso, seguimos empleando una estrategia coordinada y multilateral para reducir la influencia de estos grupos. Es tiempo de librar a nuestro hemisferio de la violencia y la devastación que generan.

Junto con el secretario de Relaciones Exteriores Videgaray, presido un diálogo de alto nivel para analizar formas nuevas y estratégicas de desarticular a las organizaciones delictivas transnacionales. Debemos asumir nuevos enfoques para desactivar sus modelos de negocios, modelos de carteles que operan como cualquier otra organización comercial que maximiza su cadena de valor, desde la materia prima hasta la fabricación, y desde la distribución hasta la comercialización y las ventas.

La segunda reunión de nuestro diálogo, celebrada en Washington en diciembre pasado, tuvo la participación de la secretaria Nielsen del Departamento de Seguridad Nacional y el fiscal general Jeff Sessions, así como de nuestros homólogos mexicanos. También estuvieron con nosotros representantes de aplicación de la ley de ambos países.

Desmantelar a las organizaciones de delincuencia transnacional no es una cuestión meramente diplomática. Ciertamente, requiere aprovechar las habilidades y los conocimientos prácticos de las autoridades de aplicación de la ley para interceptar cargamentos de drogas ilegales, actuar contra el flujo de fondos y las armas que mantienen a esas organizaciones, y localizar y juzgar a los intermediarios que las ayudan.

La estrecha colaboración entre múltiples organismos —dentro de nuestro gobierno y con nuestros socios internacionales— es indispensable. La forma en que combatimos las amenazas a la seguridad en nuestra frontera sur es trabajar de manera colaborativa con México para fortalecer la frontera sur de México.

A través de la Iniciativa Mérida —una alianza entre Estados Unidos y México centrada en mejorar la seguridad y el Estado de derecho—, los Estados Unidos está brindando asistencia para ampliar la capacidad de las instituciones judiciales y de aplicación de la ley mexicanas. Proporcionamos equipos de inspección, unidades caninas y capacitación; brindamos a los agentes de aplicación de la ley las herramientas necesarias para erradicar la producción de plantas de adormidera, reforzar la seguridad fronteriza y desactivar las actividades de tráfico, no solo de drogas, sino también la trata de personas. Y hemos mejorado las comunicaciones transfronterizas para que ambos lados de la frontera sean más seguros.

Nuestras alianzas de seguridad van mucho más allá de nuestra frontera sur o de la frontera sur de México.

Colombia ha sido uno de nuestros socios más firmes en la región. Tras décadas de una larga batalla interna con las Fuerzas Revolucionarias FARC, Colombia ha trazado un camino hacia la paz. Seguimos apoyando esta paz sostenida, pero sigue habiendo desafíos. Colombia es también el mayor productor de cocaína del mundo, y es la fuente del 92% de la cocaína que se confisca en Estados Unidos.

El año pasado, con el apoyo de los Estados Unidos, las fuerzas policiales y militares colombianas erradicaron 130.000 acres de campos de coca, la mayor superficie desde 2010. Ese mismo año, fuerzas colombianas confiscaron casi 500 toneladas métricas de cocaína.

Queda trabajo por hacer. Lamentablemente, el cultivo de coca ha crecido sideralmente en los últimos años. En 2016, se destinaron en Colombia más de 460.000 acres para el cultivo de coca, lo que representa una cifra récord. Seguimos manteniendo un diálogo sumamente abierto y honesto con el Gobierno de Colombia para abordar la erradicación de esta muy alta producción de materia prima de la cocaína, y para identificar cultivos comerciales alternativos que generen sustento para los agricultores colombianos.

En América Central, mediante la Alianza para la Prosperidad, apoyamos a los países a medida que lidian con la seguridad y el desarrollo económico a la par. En junio pasado, en Miami, el Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad Nacional, junto con nuestros homólogos mexicanos, organizaron conjuntamente la Conferencia sobre Prosperidad y Seguridad en Centroamérica. Mantuvimos diálogos sumamente productivos con líderes del sector público y privado en toda la región, y se identificaron oportunidades para ayudar a los países centroamericanos a desarrollar sus economías, fortalecer sus instituciones y asegurar mayor protección a sus pueblos. Mayores oportunidades para los centroamericanos debilitarán el alcance de las organizaciones delictivas transnacionales, contribuirán a abordar las causas subyacentes de la inmigración legal e ilegal y llevarán que haya menos violencia. Esto fortalece a sus naciones, y también hace que nuestra nación sea más segura.

Y mediante la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe, los socios a lo largo de nuestra tercera frontera, el Golfo de México, están incrementando su capacidad de realizar interceptaciones en el mar, contener las armas ilegales, contrarrestar la corrupción y juzgar a delincuentes. En el verano, también presentamos nuestro Plan Caribe 2020. Esta estrategia integral favorece una cooperación más estrecha en seguridad y ratifica nuestro compromiso de fomentar el crecimiento del sector privado y la diversificación de los recursos de energía en el Caribe. También entablamos alianzas en materia de educación y salud, incluido el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del SIDA (Emergency Plan for AIDS Relief, PEPFAR).

Estados Unidos sabe que nuestro país, y el resto de la región, se benefician como resultado de una mayor estabilidad regional y la posibilidad de una economía en crecimiento en todo el hemisferio.

La alianza de Estados Unidos con las naciones del hemisferio se basa en valores compartidos y en la gobernabilidad democrática, pero no podemos dar por seguras estas condiciones. Muchas personas viven todavía bajo la opresión de las tiranías.

El régimen corrupto y hostil de Nicolás Maduro en Venezuela se aferra a un sueño falaz y a una visión anticuada para la región, que ya ha defraudado a sus ciudadanos. No representa la visión de millones de venezolanos, ni guarda consonancia con las normas de nuestros socios latinoamericanos, canadienses o caribeños.

Nuestra posición sobre esto no ha cambiado. Instamos a Venezuela a regresar a la constitución, a volver a llevar a cabo elecciones libres, abiertas y democráticas, y a permitir que el pueblo venezolano tenga una voz en su gobierno. Seguiremos ejerciendo presión sobre el régimen para que restablezca el proceso democrático que supo convertir a Venezuela en un gran país en el pasado.

Venezuela es la imagen opuesta del futuro de estabilidad al que aspiran tantos otros en el hemisferio. Lo más trágico es que, si bien Venezuela podría ser uno de los países más prósperos de la región, es uno de los más pobres del mundo. El crecimiento del PBI de Venezuela en 2004 era superior al 18%. Diez años después, es casi un 4% negativo, y todo ello es resultado de un colapso generado por el hombre.

Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo constatables, pero las riquezas se reservan únicamente para las elites gobernantes. Como consecuencia, el pueblo padece la situación. Los venezolanos están pasando hambrunas, es habitual que haya saqueos y los enfermos no reciben la atención médica que necesitan en forma acuciante. Los venezolanos mueren por desnutrición y enfermedades.

No ha ocurrido ninguna catástrofe natural, nada que se asemeje al terremoto de mi anécdota sobre Perú. El pueblo venezolano sufre debido a un régimen corrupto que le roba a su propio pueblo. El régimen de Maduro es el único culpable y debe responder por esto.

Estados Unidos ha aplicado sanciones a más de 40 funcionarios actuales y exfuncionarios del gobierno venezolano; son personas que apoyan a Maduro y sus acciones para socavar la democracia.

En el último año, hemos trabajado con numerosos socios latinoamericanos, sobre todo a través del Grupo de Lima y la Organización de los Estados Americanos, para lograr que se apoyen acciones coordinadas que eviten que el país se convierta en dictadura. Valoramos la labor del Grupo de Lima, integrado por importantes líderes de la región, que se han reunido periódicamente para apoyar el esfuerzo del pueblo venezolano por recuperar su país.

Canadá también ha sancionado a decenas de líderes venezolanos, incluido el mismo Maduro.

Y recientemente, la Unión Europea se sumó al coro global cada vez más numeroso a favor de sancionar a líderes del régimen por violaciones de derechos humanos.

El mundo está reaccionando al padecimiento del pueblo venezolano.

Instamos a todas las naciones a que apoyen al pueblo venezolano. Ha llegado el momento de acompañar a las naciones que veneran la libertad, aquellas que apoyan al pueblo venezolano, o de lo contrario respaldar a la dictadura de Maduro, si eso es lo que eligen.

El resto de nosotros seguiremos instando a los demás actores en la región, como Cuba, que desatiende a su población e ignora este momento democrático que se vive en América Latina, a dar a sus pueblos la libertad que merecen.

En el traspaso de poder tras décadas del régimen castrista, Cuba tiene una oportunidad de tomar una nueva senda. En junio, el presidente Trump expuso una nueva visión para nuestro enfoque sobre Cuba; una visión que apoya al pueblo cubano separando la actividad económica de las fuerzas militares, los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad, que no respetan su libertad.

La política del gobierno, como se expresa en el Memorando Presidencial sobre Seguridad Nacional, también pretende, literalmente, “asegurar que la relación entre Estados Unidos y Cuba promueva los intereses de Estados Unidos y del pueblo cubano”.

Esto incluye promover los derechos humanos y fomentar el incipiente sector privado en Cuba. El futuro de nuestra relación depende de Cuba, Estados Unidos seguirá apoyando al pueblo cubano en su lucha por la libertad.

Venezuela y Cuba nos recuerdan que para que nuestro hemisferio crezca y prospere, debemos priorizar y promover los valores democráticos.

Debemos erradicar la corrupción en todas sus formas. Una gobernabilidad ineficaz y corrupta perjudica a los países. La economía se resiente. Las personas pierden la fe en las instituciones. Y la criminalidad aumenta.

Las medidas recientes contra la corrupción en Guatemala, Perú, la República Dominicana y Brasil destacan la importancia de abordar este tema de lleno.

En Guatemala, seguimos apoyando a la CICIG —el órgano de la ONU creado en 2006— para reivindicar el Estado de derecho, fortalecer la rendición de cuentas e investigar de manera independiente las actividades ilegales y corruptas que afectan a las instituciones gubernamentales.

El 2018 debería ser el año en el cual los países del Hemisferio Occidental recobren la confianza de su pueblo, del pueblo que representan, y tomen medidas genuinas contra la corrupción.

Como mencioné antes, la Cumbre de las Américas organizada por Perú, tendrá lugar en abril en Perú. Apoyamos decididamente el tema de este año: “Gobernabilidad Democrática frente a la Corrupción”. E instamos a cada una de las naciones en la región a adoptar este lema.

Fomentar la transparencia, generar mayor rendición de cuentas y erradicar la corrupción son requisitos indispensables para crear una economía sólida en la región, promover la seguridad y preservar nuestros valores.

Las instituciones y los gobiernos fuertes que responden ante su población también preservan su soberanía frente a posibles acciones predatorias de actores que ahora se manifiestan en el hemisferio.

China —tal como hace en los mercados emergentes en todo el mundo— presenta la apariencia de una vía atractiva hacia el desarrollo. Pero en realidad, esto a menudo implica conseguir ganancias a corto plazo a cambio de la dependencia en el largo plazo.

Piensen en cuánto se diferencia el modelo chino de desarrollo económico de la versión estadounidense.

La propuesta de China siempre tiene un alto costo, generalmente bajo la modalidad de inversiones dirigidas por el Estado, ejecutadas con mano de obra importada de China, costosísimos préstamos y una deuda insostenible. El modelo chino extrae valiosos recursos para alimentar su propia economía, a menudo sin tener en cuenta las leyes o los derechos humanos.

En la actualidad, China está logrando una fuerte presencia en América Latina. Está usando su injerencia económica estatal para empujar a la región dentro de su órbita. El interrogante es el siguiente: ¿A qué costo?

Actualmente, China es el mayor socio comercial de Chile, Argentina, Brasil y Perú. Aunque este comercio ha reportado beneficios, las prácticas comerciales desleales empleadas por numerosos actores chinos también han perjudicado a los sectores manufactureros de estos países, y han generado desempleo y erosionado los salarios de los trabajadores.

América Latina no necesita nuevas potencias imperiales que solo pretenden beneficiar a si mismos. El modelo de desarrollo con dirección estatal de China es un resabio del pasado. No tiene que ser el futuro de este hemisferio.

La presencia cada vez mayor de Rusia en la región también es alarmante, pues sigue vendiendo armas y equipos militares a regímenes hostiles que no comparten ni respetan valores democráticos.

Nuestra región debe ser muy cauta ante potencias remotas que no reflejan los valores fundamentales compartidos en la región.

Los Estados Unidos se destaca con un marcado contraste.

No buscamos acuerdos cortoplacistas que generan retornos desproporcionados. Buscamos socios que compartan los valores y visiones que favorezcan un hemisferio seguro y próspero.

El enfoque estadounidense se basa en objetivos de beneficio recíproco para contribuir a que ambas partes crezcan, se desarrollen y se vuelvan más prósperas, y lo hagan observando el derecho internacional, dando prioridad a los intereses de nuestros socios y protegiendo nuestros valores.

Ustedes tienen en los Estados Unidos a un socio multidimensional, que beneficia a ambos lados participando para contribuir al crecimiento económico, la educación, la innovación y la seguridad.

Este año, Estados Unidos está dispuesto a crear relaciones incluso más profundas con los socios de América Latina y el Caribe, con el objetivo de ampliar la libertad para más personas.

Tenemos una oportunidad excepcional de partir de nuestra historia común, cultura y valores para generar más oportunidades, estabilidad y prosperidad y una gobernabilidad más resistente en América del Sur, América Central, América del Norte y el Caribe.

En este año de las Américas, los Estados Unidos seguirá siendo el socio más constante, fuerte y duradero del Hemisferio Occidental. Muchísimas gracias por su amable atención. (Aplausos).

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Preguntas y Respuestas

 

INBODEN: Como muchos de ustedes saben, mi nombre es Will Inboden. Soy director ejecutivo del Centro Clements y profesor de la Facultad de Asuntos Públicos LBJ, que son un par de los organizadores del evento de hoy. Es un gran honor que haya tantos de nuestros alumnos entre el público, y vamos a escuchar lo que algunos de ellos tienen para decir en unos instantes.

Sr. Secretario, hace un momento usted y yo rememoramos la primera vez que nos conocimos hace algunos años, y en ese momento usted estaba en el sector privado y yo acababa de pronunciar un discurso sobre política exterior a un grupo de alumnos de UT, y usted estaba entre el público. Usted me hizo algunas preguntas muy capciosas en esa oportunidad, y yo no…

SECRETARIO TILLERSON: (Risas). Bueno, todo vuelve, me imagino.

INBODEN: Así es. Ahora la situación se ha invertido, señor. No creo que ninguno de nosotros esperara que dos años después estuviéramos en su primer aniversario como secretario, así que bueno, es mi turno de hacerle algunas preguntas. Voy a hacer algunas preguntas al Secretario, tendremos un breve coloquio, y luego vamos a escuchar qué dicen algunos de nuestros estudiantes.

Sr. Secretario, soy un historiador de formación, y siempre que analizo temas de la actual política exterior, me gusta pensar en el contexto histórico. Y como lo saben nuestros alumnos de historia que están aquí, en unos pocos años celebraremos el 200º aniversario de la Doctrina Monroe, que, en un Estados Unidos naciente, fue una afirmación de nuestros esfuerzos por mantener a las principales potencias colonialistas europeas fuera del Hemisferio Occidental para proteger nuestra seguridad, pero también para promover los tres pilares del discurso que usted mencionó hoy: seguridad, libertad y prosperidad.

Entonces, como secretario, usted de algún modo hereda esa tradición de 200 años. En perspectiva, ¿cómo considera la Doctrina Monroe? ¿Ha sido un éxito o un fracaso, sobre todo considerando los desafíos que enfrentamos hoy?

ECRETARIO TILLERSON: Bueno, creo que ha sido claramente un éxito, porque como dije al inicio, lo que nos une en este hemisferio son los valores democráticos comunes, y si bien los países tal vez expresan esa democracia no precisamente de la misma manera en la que nosotros practicamos la democracia en este país, los fundamentos de esto —el respecto por la dignidad humana y por el derecho de los individuos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad— son los elementos que nos unen en este hemisferio. Entonces, creo que fue sin duda un compromiso importante en ese momento, y que a lo largo de los años ha seguido dando marco a la relación.

abiendo dicho eso, es fácil para Estados Unidos como país, debido a nuestro tamaño y nuestros compromisos con tantos países y regiones de todo el mundo, dejar que ciertas relaciones atrofien un poco a través de nada más que tal vez un período de abandono. Y hemos pasado… Creo que también hemos pasado por esos períodos en nuestra historia, y si se mira hacia atrás y si… Se puede ir por país o región, debido a otros eventos. A veces pienso nos hemos olvidado de la importancia de la Doctrina Monroe y lo que significó para este hemisferio y el mantenimiento de esos valores compartidos. Por lo que creo que es tan relevante hoy como el día en que fue escrita.

INBODEN: De acuerdo, genial. John Quincy Adams estaría feliz de escuchar eso, entonces. (Risas.) Usted mencionó en su discurso el TLCAN y las renegociaciones y esfuerzos en curso para ponerlo al día, y fue en la campaña presidencial de 1980 que el candidato Ronald Reagan fue el primer líder político estadounidense en pedir un acuerdo de libre comercio de América del Norte, que pronto después de eso se convirtió en el TLCAN.

Como mencionó, hemos estado viviendo con esta visión y esta realidad durante bastante tiempo. Al igual que nosotros, dado que nuestro país se encuentra en medio de las renegociaciones del TLCAN, ¿qué describiría usted como las… ¿cuáles han sido las fortalezas y debilidades del TLCAN tal como está actualmente constituido?

SECRETARIO TILLERSON: Bueno, creo, de nuevo, y como ya mencioné, cuando se puso en marcha hace 30 años, el mundo era un lugar un poco diferente. Las cadenas de suministro no funcionaban de la manera en que lo hacen hoy. Una vez más, menciono el advenimiento de la era digital, la economía digital, que ha afectado por completo las cadenas de suministro y cómo funcionan. El ascenso de China ahora como la segunda potencia económica más grande del mundo, y el crecimiento de la economía de China al expandir sus propias relaciones comerciales, todo ello ha tenido un impacto en la capacidad de respuesta del TLCAN, del acuerdo.

Y es por eso que creo… consideramos una necesidad modernizar el acuerdo. Creo que la fortaleza de construir sobre el hecho de que con fronteras compartidas hay claras eficiencias que se pueden obtener que sirven bien a los tres países y crean más valor, y eso es… en el mundo global de la competencia y el comercio, y ya sea que se esté construyendo automóviles o lo que sea que se esté manufacturando o lo que sea que se esté haciendo en el sector agrícola, se está compitiendo con otros. Y cuando podemos integrar las fortalezas de estos tres países que comparten esta frontera, si podemos reducir nuestro costo de suministro en gran medida, simplemente ganamos, simplemente vencemos a los otros socios comerciales.

Y creo… y esa fue siempre la visión al principio, y creo que cuando está… cuando está teniendo problemas y dificultades hoy día, es porque no ha sido capaz de responder a esa fuerza competitiva externa tan eficazmente como quizá debería. Así que esperamos poder llegar a un acuerdo modernizado. No participo directamente en esas negociaciones; me mantengo cerca de ellas porque también se cruzan con nuestra agenda de política exterior. Puedo decir que son negociaciones difíciles, y estoy seguro de que algunos de ustedes están escuchando acerca de eso, pero las partes continúan trabajando, creo, hacia una solución que sirva bien a los intereses de los tres países, pero que luego colectivamente logre el subjetivo de convertirnos colectivamente en la entidad comercial más competitiva del mundo.

INBODEN: Quiero volver a otro país que usted mencionó hacia el final de su… final de su discurso, y es Cuba, una de las dos tiranías que quedan en la región junto con Venezuela. El Presidente Trump ha sido bastante crítico con el proceso de normalización anterior del Gobierno del Presidente Obama con Cuba, con el régimen de Castro. Pero como mencionó usted en junio cuando el presidente anunció algunas nuevas reglamentaciones, o hace algunos meses, en noviembre, cuando anunció algunas nuevas reglamentaciones, algunos grupos cubanoamericanos temen que no sean lo suficientemente importantes para revertir las políticas del gobierno anterior. Entonces, ¿cuáles diría que son sus prioridades estratégicas hacia Cuba en el futuro?

SECRETARIO TILLERSON: Bueno, como mencioné, ellos están… van a pasar por una transferencia de poder, se supone que este año. Veremos si sucede este año o no, pero… y será con toda probabilidad la primera transferencia de poder en que Cuba no haya estado bajo el liderazgo de un régimen de Castro, por lo que creemos que hay oportunidades, tal vez, para… una oportunidad de cambiar hacia un futuro más abierto y democrático. Eso es lo que esperamos.

Con respecto a nuestros objetivos con Cuba, y el… creo que el análisis del Presidente Trump -y estoy de acuerdo con él- de los términos con Cuba que estaban vigentes cuando asumimos el cargo, que se le había dado muchísimo al gobierno cubano, y no se recibió mucho a cambio, salvo una clara oportunidad económica para los intereses comerciales de los Estados Unidos, lo cual es estupendo.

Pero eso estaba viniendo a las espaldas del pueblo cubano, que todavía está muy oprimido. Así que tomamos un desvío, conservamos mucho de lo acordado, pero básicamente dijimos: “Sí, queremos apoyar al pueblo cubano”. No estamos interesados en apoyar al régimen cubano. Y como saben, el gobierno y las fuerzas de seguridad y otros tienen una presencia significativa en casi todas las actividades económicas. Por lo que uno de nuestros objetivos era separar eso y permitirle al pueblo cubano tener una participación más plena y gratificante en esa economía, y limitar lo que…, lo que el gobierno se beneficia a través de su propiedad.

Ese fue uno de los cambios significativos, pero una vez más, todo está… todo está dirigido a cómo podemos ayudar al pueblo cubano. Eso es lo que queremos hacer, es ayudar al pueblo cubano, y tenemos esperanzas, y seguimos… seguimos comprometidos con las autoridades cubanas en que, en esta transición, ¿pueden encontrar el camino hacia un futuro diferente? No lo sé. Ya veremos.

INBODEN: Sí, ya veremos. Estupendo. Bueno, como catedrático, podría continuar todo el día con más y más de mis preguntas, esto y aquello, pero creo que todos estamos un poco más interesados ​​en oír a algunos de nuestros estudiantes. Tenemos varios estudiantes con preguntas que hacerle.

SECRETARIO TILLERSON: Muy bien.

INBODEN: Y tenemos micrófonos que bajan por los pasillos, y el resto de ustedes, si no son estudiantes, lo siento, no pueden hacer preguntas. (Risas.)

Muy bien, veamos. La primera, tenemos a Patricia Zavala, pues… Patricia, ¿dónde está? Pues… muy bien, adelante. Galen, el micrófono a Patricia… y por favor, identifique su Programa de Licenciatura y Facultad, eso es.

PREGUNTA: Hola, Secretario Tillerson. Me llamo Patricia Zavala. Soy una estudiante de maestría de doble titulación en la Escuela de Asuntos Públicos LBJ, y el Instituto Lozano Long de Estudios Latinoamericanos. Y mi pregunta es sobre la corrupción en Latinoamérica, que es algo que mencionó en su discurso. Dado el efecto que tiene la corrupción en el debilitamiento de las instituciones públicas y en la obstaculización de la implementación eficaz de las prioridades de las políticas del gobierno, ¿qué puede hacer Estados Unidos para combatir la corrupción endémica en la región?

SECRETARIO TILLERSON: Bueno, ahora mencioné una serie de… tenemos una serie de iniciativas y programas de financiamiento que están destinados directamente a países individuales… los EE. UU. directamente, pero también usando otras organizaciones de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales para, ante todo, fortalecer los sistemas judiciales. Si podemos obtener sistemas judiciales y jueces que no sean corruptibles, entonces se puede comenzar a enjuiciar los casos de corrupción y castigar a las personas, y eso comienza a disuadirlos. Y ese es… ese es el enfoque. Ahora bien, eso genera un riesgo significativo para los jueces, por lo que, de la mano, va el fortalecer la aplicación de la ley y la seguridad en la región y en esos países para proteger a quienes están tomando medidas para erradicar la corrupción. Y, sin lugar a dudas, existe una intersección de muchas organizaciones transcriminales con la corrupción para facilitar sus actividades con narcóticos, sus actividades de trata de personas, otro tipo de tráfico ilícito.

Así que es bastante, es bastante desafiante, pero hemos avanzado mucho en Centroamérica con el uso de estas iniciativas, y en México con la Iniciativa Mérida que mencioné. Todas están dirigidas específicamente al problema sobre el que usted está preguntando, pero están fortaleciendo los sistemas judiciales, colocando a jueces que actuarán de acuerdo con sus leyes, en algunos casos aprobando nuevas leyes procesales que faciliten el enjuiciamiento de la corrupción. Muchas de estas son leyes probatorias. Si no se tienen buenas leyes probatorias, no se puede argumentar a favor de un enjuiciamiento, y luego crear un ambiente donde estos jueces puedan hacer su trabajo, reconociendo que algunos de ellos estarán amenazados.

Por lo tanto, es muy específico, y tratamos de ir país por país en cuanto a lo que es mejor allí. Pero tanto en México como en Latinoamérica, es una empresa importante. Eso es realmente lo que se necesita para crear el tipo de entorno que permita la prosperidad económica, el crecimiento y la creación de empleo. Eso es lo que mantiene a todos en casa.

INBODEN: Muy bien, gracias. Muy bien, nuestra próxima pregunta es de Juan González-Rivera.

PREGUNTA: Hola, señor Secretario de Estado.

SECRETARIO TILLERSON: Hola, Juan.

PREGUNTA: Mi pregunta es… En primer lugar, soy un estudiante Fulbright de Colombia. Soy candidato a doctorado en ingeniería química, por lo que mi pregunta es sobre…

INBODEN: Un futuro ExxonMobil. (Risas.)

PREGUNTA: Mi pregunta es sobre su ciencia…

SECRETARIO TILLERSON: O futuro Departamento de Estado. (Risas.) INBODEN: Así es, así es. Muy bien.

PREGUNTA: Acerca de su agenda de diplomacia científica. Entonces, en su próximo viaje a América Latina, ¿habrá una agenda estratégica científica para fomentar la cooperación científica en temas de interés para la región u otros temas de interés para la región como la seguridad alimentaria, las enfermedades infecciosas y, por supuesto, el ambiente?

SECRETARIO TILLERSON: Bueno, creo, como señala, acaba de tocar áreas que son obvias para la cooperación y la investigación científica, y sin duda, Sudamérica en particular cuenta con algunas áreas ecológicas increíblemente ricas, cosas de las que podemos aprender mucho sobre lo que está sucediendo con el medio ambiente, qué está pasando con el planeta, cuál es el efecto del cambio climático que estamos viendo. Y sí, hay importantes esfuerzos científicos conjuntos para que podemos financiar, enviar a nuestros propios científicos allí, pero también traer científicos de Latinoamérica y Sudamérica a nuestras instituciones en Estados Unidos, y como usted mismo, para estudiar y compartir, crecer y o bien regresar a su país para continuar ese trabajo o quedarse aquí. Por lo que hay temas ambientales de interés, hay enfermedades que son de particular interés en ciertos ambientes en particular, y es por eso que tenemos un programa PEPFAR muy activo. Como saben, está el SIDA, pero también es importante la malaria y algunas otras enfermedades infecciosas.

Es una oportunidad para que hablemos sobre cómo están funcionando esas colaboraciones, qué podemos hacer para fortalecerlas o expandirlas, y qué nuevas áreas de investigación pueden interesarnos a ambos. Ciertamente, los fuertes lazos educativos entre nuestros dos países y el hecho de que usted esté estudiando aquí en la Universidad de Texas, y felicidades por ser un becario Fulbright, esas son las fuertes conexiones que tenemos, y estas son las conexiones de persona a persona que mantendrán a nuestros países muy, muy unidos también en cuanto a nuestros valores. Y le deseo todo lo mejor.

INBODEN: Muy bien. Muy bien, otra pregunta de estudiante. Tenemos a Sean Salome allí. El micrófono está bajando. Y Sr. Secretario, Sean, que está a punto de hacerle la pregunta, es uno de nuestros estudiantes universitarios del Centro Clements. Le dirá lo que está estudiando, pero también es un veterano de los Marines que estuvo destacado un par de veces en Colombia.

SECRETARIO TILLERSON: Dios le bendiga.

PREGUNTA: Gracias. Buenas tardes, Secretario. Gracias por invitarnos. Colombia enfrenta una encrucijada en este momento. Su vecino del este, Venezuela, se está deteriorando debido a que su gobierno continúa sofocando a su pueblo. Estamos teniendo una migración masiva de venezolanos a Colombia. Internamente, el gobierno de Colombia y el ELN han fracasado en las conversaciones de paz, y estos problemas pueden conducir a disturbios sociales y agitación económica para los colombianos. ¿Cómo funciona este plan de EE. UU. o el plan de ayuda de EE. UU. para ayudar al pueblo colombiano? y, ¿deberían las FARC ser parte de este proceso? Gracias.

SECRETARIO TILLERSON: Bueno, como saben, tienen un proceso muy prescrito para trabajar a través de la implementación del acuerdo de paz, y me gustaría compartir su observación de que se ha estancado un poco. Estaban haciendo un buen progreso y ahora, algunas áreas que son importantes parecen haber llegado a una pausa. Esa es una de las áreas sobre las que hablaremos con el gobierno de Santos: ¿Cómo podemos reiniciar, continuar el… Creemos que es importante continuar implementando el acuerdo de paz si queremos garantizar la paz que se ha negociado con las FARC, FLN*.

Tiene razón en cuanto a que Colombia es probablemente el país más afectado por la crisis venezolana. Entre unos 200 y 300.000 venezolanos han salido de Venezuela, básicamente viviendo en Colombia como refugiados, pero otros doscientos mil van y vienen todo el tiempo, solo buscando comida y tratamiento médico en particular. Hemos intentado proporcionar ciertos equipos médicos (vacunas y otros) al gobierno venezolano para que estas personas no tengan que irse para recibir sus tratamientos. El gobierno venezolano se niega a aceptar esa ayuda. Maduro no quiere parecer que lo necesita. Vamos a seguir trabajando en eso.

Por lo que es un… es un problema real para Colombia, y tiene el potencial de desestabilizar a Colombia, por lo que seguir avanzando en la implementación de la paz es muy importante, para que no se cree una nueva área de inestabilidad y todas las partes regresen a sus posiciones iniciales y volvamos justo a donde estábamos.

Tenemos mucha confianza en el gobierno del Presidente Santos, y sabemos que tienen elecciones próximamente, pero creemos que el gobierno está muy comprometido con el cumplimiento del acuerdo de paz. Necesitamos alentarlos y ayudar como podamos en ese sentido.

El problema con la producción de coca es que es un problema importante. Para nosotros es un problema, es un problema compartido. Como dije en mis comentarios, no nos gusta admitirlo, pero nosotros somos el mercado. Estados Unidos representa la vasta, vasta, vasta mayoría del consumo de drogas ilícitas en el mundo. Y hasta que abordemos ese problema en nuestro país, es un poco incómodo considerarlos como los únicos responsables por ser el proveedor. Es por eso que estamos trabajando a través de estos diálogos integrados para unificar toda la cadena de suministro. Admitamos el problema del consumo. Tenemos que admitirlo. Ellos tienen que admitir que son el proveedor.

Por lo que en Colombia tenemos muchos asuntos con los que lidiar, pero también creemos que Colombia es un país enorme de oportunidades, y tienen todo lo que necesitan para tener un gran éxito, y creemos que pueden tenerlo y lo tendrán, y solo necesitamos apoyarlos y alentarlos a seguir adelante con la implementación de los acuerdos de paz.

Gracias por la pregunta.

INBODEN: Muy bien. Y la siguiente pregunta es de Alyson (ph), Alyson (inaudible). Sí. El micrófono va hacia usted. Recuerde, identifique su programa de licenciatura. Gracias.

PREGUNTA: Hola, Secretario Tillerson. Muchas gracias por tomar nuestras preguntas. Me llamo Alyson Swadic (ph). Soy una estudiante de segundo año de un máster en asuntos públicos de la Escuela de Asuntos Públicos LBJ. Mi pregunta es acerca de la Iniciativa Mérida, la colaboración de seguridad entre EE. UU. y México a la que aludió usted en su discurso. Usted mencionó la importancia del estado de derecho y la lucha contra el crimen organizado. El Congreso asignó $2.8 mil millones a la Iniciativa Mérida en 2008, pero quedan $1 mil millones para gastar. ¿Cómo cree que debería gastar ese dinero Estados Unidos para promover la seguridad de ambas naciones?

SECRETARIO TILLERSON: Bueno, para gastar el dinero también necesitamos la cooperación con el gobierno mexicano de dónde, dónde están de acuerdo en que podemos ayudarlos más. A menudo, se trata de llegar a un acuerdo con ellos sobre dónde están dispuestos, y podemos trabajar con ellos.

Continuamos creyendo que podemos proporcionarles una capacitación significativa en el cumplimiento de la ley porque necesitan… necesitan más personal encargado de hacer cumplir la ley, capacitación de personas para aumentar sus fuerzas y nuevos tipos de capacitación para tratar con los cárteles en particular. Lamentablemente, los cárteles se han vuelto más poderosos. Están extremadamente bien armados. La mayoría de esas armas provienen de Estados Unidos. Por lo que también tenemos un gran esfuerzo de interdicción de armas en marcha. Es por eso que tenemos al Departamento de Seguridad Nacional involucrado. Curiosamente, por cada 10 camiones que inspeccionamos que van hacia el norte, porque estamos preocupados por lo que viene a vernos, solo inspeccionamos un camión que va hacia el sur. Por lo que nos hemos comprometido con ellos en hacer un mejor trabajo en la prohibición del ingreso de armas.

Creo que es… es a través de este diálogo conjunto que estamos teniendo con ellos para identificar, mirar qué es, cuáles son todos los elementos de esta cadena de suministro. ¿Dónde podemos atacar mejor el asunto? ¿Cuáles son las capacidades que necesitamos? Y entonces tenemos algunos fondos para abordarlo. Así que creo que será en la aplicación de la ley, en alguna habilidad para… para que ellos mismos recaben información sobre dónde están estos laboratorios. Destruimos, creo, unos 134 laboratorios el año pasado mediante el intercambio de información, y cuando los identificamos, las fuerzas mexicanas van a destruirlos. Así que creo que tenemos una… o lamentablemente tenemos demasiadas oportunidades en las que podemos aplicar el esfuerzo conjunto, y tenemos los recursos, el dinero, para hacerlo. Gracias. INBODEN: Gracias. Muy bien. Muy bien. Otra pregunta de estudiante. Sí, Evan.

PREGUNTA: Secretario Tillerson, muchas gracias. Me llamo Evan McCormick. Soy un becario postdoctoral en el Centro Clements. Durante la crisis política en Venezuela el año pasado, el Departamento de Estado respaldó verbalmente las críticas de la Organización de Estados Americanos al sistema electoral venezolano. Sin embargo, en diciembre, el Departamento de Estado reconoció la reelección del Presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, a pesar de las críticas similares de la OEA sobre las irregularidades electorales y la petición o la recomendación de unas nuevas elecciones.

Mi pregunta es: ¿Cuál es la política de la Administración del Presidente Trump con respecto al apoyo a las elecciones democráticas libres y justas en las Américas, y trabajará con la OEA para garantizar que esos estándares democráticos se respeten por igual en todo el hemisferio?

SECRETARIO TILLERSON: Bueno, nuestra posición es la misma en todos los países. Y en el caso de las elecciones hondureñas, también miramos la evaluación de las elecciones de otras organizaciones en términos de si se llevó a cabo de manera libre y justa, si la elección fue legítima. En términos de por qué la OEA llegó a una conclusión diferente, que en realidad fue diferente a la conclusión original a la que habían llegado, cambiaron su posición, lo remitiría a la OEA para que les preguntara. Pero sí miramos las circunstancias de las elecciones. Concluimos que se realizaron de manera justa. Y creo que no hay… y quiero ser claro aquí, no puede haber comparación entre el proceso electoral que tuvo lugar en Honduras y el proceso electoral que tiene lugar en Venezuela. No tienen ni punto de comparación. Gracias por la pregunta, de todas formas.

INBODEN: Muy bien, bueno. Y una pregunta más de estudiante. Tenemos a Abigail (ph). Allí mismo, Diana (ph). Sí, gracias.

PREGUNTA: Buenas tardes, Sr. Secretario, y gracias por pasar parte de su día con nosotros. Me llamo Abigail Griffin y soy estudiante de último año en gobierno del Plan II Honors y en idiomas y culturas del Medio Oriente. Tengo una pregunta con respecto a Venezuela. Una solución comúnmente propuesta para muchos de los problemas del país es la destitución del Presidente Maduro del poder. En su opinión, ¿es necesaria esta destitución y cuál podría ser el papel de EE. UU. en el posible cambio de régimen, especialmente teniendo en cuenta la confusión que podría ocasionar ese cambio?

SECRETARIO TILLERSON: Bueno, el Presidente Maduro podría elegir simplemente irse. Quiero decir, eso sería… (risas). Eso sería lo más fácil. No hemos abogado por el cambio de régimen o la destitución del Presidente Maduro; más bien, hemos defendido que vuelvan a la constitución. No reconocemos que la asamblea constituyente sea legítima, y ​​necesitan volver a la constitución y seguir la constitución.

Nosotros… Yo creo que habrá un cambio. Queremos que sea un cambio pacífico. Las transiciones pacíficas, el cambio pacífico de régimen siempre es mejor que la alternativa del cambio violento. En la historia de Venezuela y de hecho en otros países de Latinoamérica y Sudamérica, a menudo es el ejército el que se encarga de eso, cuando las cosas son tan malas que los líderes militares se dan cuenta de que simplemente ya no pueden servir a los ciudadanos, ellos se encargan de una transición pacífica. Si ese será o no será el caso aquí, no lo sé. Una vez más, nuestra posición es que Maduro debe volver a su constitución y seguirla. Y luego, si no es reelegido por el pueblo, que así sea. Y si las cosas se ponen demasiado feas para él, estoy seguro de que tiene algunos amigos en Cuba que pueden darle una bonita hacienda en la playa, y que puede tener allí una vida agradable. (Risas.)

INBODEN: Muy bien. Bueno, nuestro tiempo está llegando al final. Sé que el Secretario debe emprender el siguiente tramo de su ambicioso viaje aquí. Pero Sr. Secretario, una última pregunta del moderador aquí.

Como nativo de Texas, usted sabe aquí que aquí en Texas tenemos una gran preocupación sobre la seguridad fronteriza, y puedo… creo que puedo hablar por casi todos aquí en la sala de que cuando miramos las fronteras de nuestro estado, especialmente los de SUT, nuestra mayor preocupación es la amenaza de Oklahoma. (Risas.) Especialmente el equipo de fútbol de Sooners. Por lo que tiene una audiencia cautiva. ¿Qué consejo tiene para el entrenador Herman, y qué vamos a hacer para vencer a OU este otoño? (Risas.)

SECRETARIO TILLERSON: Bueno, creo que puedo ayudarlo. (Risas.) Solo necesitamos establecer un programa de visados para el Río Rojo (risas) y no emitiremos ningún visado para el equipo de fútbol de Oklahoma. (Risas y aplausos.)

INBODEN: Gracias.

SECRETARIO TILLERSON: Realmente no estoy preocupado. Realmente no estoy preocupado porque la Universidad de Texas va a vencer a Oklahoma este año.

INBODEN: Ese el titular de mañana. Muy bien, bueno. (Aplausos.) Muy bien, muy bien. Bien, bien. Todos, por favor, únanse a mí para dar la bienvenida y las gracias al Secretario Tillerson. Muchas gracias, caballero. Ha sido estupendo. (Aplausos.)

Y a todos, antes de que se vayan, tenemos una pequeña despedida para ustedes por parte del Secretario… de los viejos compañeros de banda del Secretario, sus viejos amigos. Así que quédense con nosotros por un par de minutos. No puedo irme sin una canción. Así que bien. Está bien.

(Se toca una canción.) (Aplausos.)

INBODEN: Bien hecho. Muchas gracias, chicos. (Aplausos.) Muy bien, muchas gracias, caballero. Está bien. Sí.

SECRETARIO TILLERSON: Déjeme acercarme y abrazar a mi hermana mayor. (Risas.)

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Esta traducción se proporciona como una cortesía y únicamente debe considerarse fidedigna la fuente original en inglés.